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Cesar-Manrique-Jameos-Agua-Lanzarote-Islas-Canarias-Jorg Hackemann-Shutterstock


Hay artistas que dejan una huella imborrable en su ciudad, en su región, y acaban siendo considerados iconos culturales de renombre; profetas en su tierra, para entendernos. César Manrique representa el mejor ejemplo de ello en las Islas Canarias, un archipiélago en el que demostró, de manera pionera, que arquitectura y naturaleza podían (y debían) convivir en plena armonía; por algo se le considera el gran creador canario del siglo XX.

 

Manrique nació en Lanzarote en 1919 y, ya desde joven, se empeñó en argumentar que el turismo sostenible tenía que guiar el desarrollo del sector; hablamos del mayor exponente del ecoturismo en la región: sus obras combinan la flora autóctona con líneas arquitectónicas imposibles, moldean espacios para que la luz brille con su máximo esplendor y funden estructuras de hierro y cristal con el entorno hasta crear un ente único. El respeto hacia los paisajes y la singularidad de la región conforma la gran máxima de todos estos proyectos, logrando que diseño y naturaleza cohabiten en equilibro y permitiendo así la preservación del medio ambiente en su más plena esencia.

 

Es en su isla natal donde más y mejor se siente el compromiso del artista. Los Jameos del Agua (imagen principal) son quizá su obra emblemática, unos túneles volcánicos que asoman a la superficie y en los que agua y luz se compenetran de modo sublime; las pasarelas y escaleras que diseñó en su interior llevan a un auditorio subterráneo con capacidad para quinientas personas en el que se celebran conciertos inolvidables. ¡Espectacular!

 

En la localidad de Teguise encontramos su casa-taller, conocida como el Taro de Tahíche, claro ejemplo de arquitectura canaria que alberga un simbólico mural exterior y que contrasta de manera sublime con el entorno. También es posible visitar en Lanzarote el famoso Mirador del Río, que combina formas vanguardistas con el esplendor del Risco de Famara, y el Jardín de Cactus, con más de mil especies diferentes. ¿Lo más curioso? El Horno-asador de Timanfaya, una estructura que aprovecha la energía geotérmica para cocinar con el calor de la piedra volcánica.

 

Pero el buen hacer de César Manrique también llegó a otros rincones del archipiélago: en Tenerife, el Parque Marítimo de Santa Cruz y el Lago Martiánez del Puerto de la Cruz, un enorme lago artificial construido con piedra volcánica, conforman dos creaciones imponentes; el corredor de El Palmarejo, en La Gomera; o, ya en Fuerteventura, el Mirador Morro Velosa, que se alza hasta casi 700 metros para ofrecer las mejores panorámicas de la isla.

 

Trasmediterranea te lleva desde Cádiz hasta las Islas Canarias para que conozcas de primera mano la magia de este gran artista. Créenos, ¡no te arrepentirás!


Imagen | Jorg Hackemann