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Pecio

Por extraño que parezca, el riquísimo patrimonio de España no se encuentra únicamente sobre la superficie, a simple vista, sino también debajo del mar. Sólo hace falta un dato para comprender tal magnitud: se calcula que hay más de mil yacimientos submarinos.

 

Los pecios, como se conoce a estos restos históricos de embarcaciones, se caracterizan por su enorme valor histórico y también por el interés económico que llegan a suscitar. De un lado, porque muchos de ellos albergan reliquias y restos arqueológicos de antiguas civilizaciones que pueden ofrecer preciada información cultural; de otro, porque algunos de los grandes tesoros de antaño todavía yacen bajo el agua, kilos y kilos de metales preciosos que acaban suponiendo cantidades con muchos ceros a la derecha.

 

  • La mayor cantidad de pecios se ubica en el Golfo de Cádiz, donde hay más de ochocientas. ¿Los motivos? Especialmente por la intensa ruta comercial con las antiguas colonias americanas y la célebre Batalla de Trafalgar. Muy conocido fue el caso de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, cuando la empresa norteamericana Odyssey se vio obligada a devolver al estado español el botín que había sustraido: fueron más de medio millón de monedas de oro y plata las se encontraron en este barco.

 

  • En las Islas Canarias existen yacimientos submarinos en los que se han recuperado monedas, vasijas, platos y otros importantes restos de cerámica con muchos siglos de antigüedad, aportando valiosos datos históricos. Los pecios de San Telmo y El Agujero, en Gran Canaria, o el núcleo ubicado entre las Arrecife y La Graciosa, en Lanzarote, son algunos de los más conocidos.

 

  • Por su parte, las costas balear y catalana no se quedan atrás: los restos históricos descubiertos en sus inmediaciones datan incluso del siglo II a.C., de la época romana: en ellas se han podido recuperar auténticas joyas arqueológicas, como ánforas o copas de cristal desconocidas hasta entonces en todo el Mediterráneo.

 

La riqueza submarina de España es de las más extensas del mundo. ¿Y sabes lo mejor? Que durante una inmersión resulta fácil ver de cerca alguno de estos pecios, al estar ubicados a poca profundidad; no en vano, conforman uno de los grandes reclamos durante una aventura de buceo. ¡Una experiencia inolvidable!