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Panorámica de Asilah

Todavía nos sigue resultando increíble que en pleno siglo XXI existan rincones en los que el tiempo parece haberse detenido; el pueblecito de Asilah, al norte de Marruecos, es el ejemplo perfecto: una preciosa medina bañada por el Atlántico en la que podrás dejar volar tu imaginación y respirar una tranquilidad que no habías conocido hasta ahora. Ubicada a sólo cuarenta kilómetros de Tánger, se convierte en una opción ideal para disfrutar de una escapada saliendo desde Algeciras en uno de nuestros ferries y sentir cómo la magia se apodera de ti. ¿Te animas?

 

Llegar a Asilah significa entrar en un mundo fascinante, dominado por una continua mezcla de colores azul y blanco. Su historia milenaria la dotó de unas murallas en las que hoy el océano ruge al romper sus olas y sobre las que se asienta un bellísimo balcón con vistas al mar. Su esencia marinera la percibirás en el peculiar aroma que recorre sus esquinas, en su paseo marítimo y en unas playas vírgenes en las que el turismo de masas aún no ha llegado con fuerza. ¡Y qué decir de sus espectaculares atardeceres rojizos…!

 

La medina se caracteriza por unas calles laberínticas, estrechas, cargadas de encanto: pasear entre el silencio de sus muros se convertirá en una sensación tan especial que no la olvidarás fácilmente. Será tu propia intuición la que guíe tus pasos. ¿Lo mejor? Las pinturas que visten las fachadas de muchas casas, unos murales que contrastan con la arquitectura árabe tradicional y que permiten a la antigüedad y la modernidad convivir a la perfección… Además, estas obras de arte van cambiando cada año, por lo que nunca verás una Asilah idéntica. Parte de este cambio es gracias al Festival Cultural Internacional que acoge el pueblo cada verano durante un mes, haciendo que artistas, intelectuales, investigadores o periodistas se den cita dejando su huella, que permanece latente durante todo el año.

 

El zoco Ahfir es el lugar idóneo para llevarte un recuerdo especial de tu visita, como la exquisita artesanía que todavía elaboran a la antigua usanza y venden sin aglomeraciones y ningún tipo de prisa, a diferencia de lo que ocurre en otros zocos marroquíes. Y cuando empieza a repicar el apetito, Asilah es famosa por su excelente pescado fresco que llega directamente al puerto y por sus dulces tradicionales: el más típico es la pastela, un sabroso bocado elaborado con hojaldre, crema y frutos secos. ¡Te chuparás los dedos!

 

Todo a menos de una hora de Tánger. ¿Qué más necesitas para que te llevemos a conocer Asilah?