Trasmecedario: OP

01 de octubre de 2015

Cultura y Mar

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la foto 3

Con el cambio de estación vuelve nuestro Trasmecedario, un intento por acercarte el mundo marítimo a través de sus palabras. Despacito y con buena letra hemos pasado ya el ecuador del abecedario y nos embarcamos hoy en la letra “O” con rumbo a la “P”. ¿Preparados para una nueva aventura?

 

El mar es un mundo paralelo a la tierra firme, con sus leyes, normas y curiosidades. Un mundo con su propio idioma, donde se dan situaciones a veces irreales, pero que ocurren de verdad. Como aquella historia donde un polizón (persona que se embarca clandestinamente sin pagar el pasaje) viajaba infiltrado con rumbo desconocido en aquel ferry de grandes dimensiones. Buscó un recoveco donde pasar las horas escondido a bordo, pero siempre cerca de los tripulantes, que le hacían, en cierta manera, sentirse seguro, aunque pueda parecer una contradicción por el riesgo de ser descubierto que ello entrañaba.

 

Su viaje transcurría escuchando muy de fondo cómo la tripulación hablaba sobre temas marineros: apostaban a ver quién acertaba las medidas del buque, la dimensión de su obra viva (la parte del caso que queda sumergida) o su obra muerta (la parte que queda al descubierto). También conversaban sobre sus viajes en velero y que las “orejas de burro” era una forma de navegar, con viento en popa (parte posterior de una embarcación) más concretamente, o sobre que “quedarse al pairo” una manera de pararse largando las velas.

 

Fueron dos días llenos de emociones, su primera vez a bordo de un ferry que transportaba cientos de personas, vehículos y víveres hacia un nuevo destino, con un camino lleno de aprendizajes.  Fue ahí donde descubrió que la bandera que llevaban los barcos que se cruzaban era llamada pabellón, que los ojos de buey (lo que en tierra serían ventanas) eran redondos para ser más resistentes o que el puente de mando, situado en la proa del barco (parte delantera de una embarcación),  es el lugar desde donde se gobierna la nave. Incluso se enteró que el práctico, aparte del examen de conducir, es un marino especializado, quien embarca a bordo tanto a la entrada como salida en las aguas del puerto para asesorar al Capitán las maniobras oportunas.

 

 

Tras 48 horas sin cerrar las pestañas, cargado de sueño pero también de aprendizajes, llegó a puerto, dispuesto a regalarse un nuevo comienzo en un destino más esperanzador. ¿Tú ya has encontrado el tuyo? Mientras piensas la respuesta, preparamos la próxima entrega.