transmediterranea - acciona
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BLOG (Héctor Rodríguez)
 

Como si de un bosque se tratara, los mástiles apuntan al cielo sin rozarse pero tan juntos que cuesta distinguir a qué barco pertenece cada uno. La vida navega viento en popa, y sin tiempo para contemplaciones. Hoy continuamos con el Trasmecedario a través de un viaje por los recuerdos de la infancia del hijo de aquel marinero, que todas las noches se acostaba escuchando esas historias de la mar.

 

Esos recuerdos de la infancia donde estudiar no fue siempre un juego de niños, pero la pasión aceleró su aprendizaje sobre el mar y los entresijos de la navegación a marchas forzadas, haciéndole en pocos años experto en la ciencia y el arte de determinar la posición del barco y de dirigirlo con exactitud.

 

Recuerda como si fuera ayer el día en el que aprendió que una milla náutica equivale a 1.852 metros, mientras su padre le explicaba, zarandeando con cuidado aquel plato de sopa, la diferencia entre marejada y marejadilla. Algo que no le sorprendió tanto como descubrir que la gravedad de la luna atrae a los océanos y crea las mareas, una fuerza oculta que provoca con el fin del verano el azote de las mareas vivas. Entre muelles, manga (medida de un barco de babor a estribor) y motones, poleas con las que izaban las velas, padre e hijo hablaban y vivían cada día por y para el mar.

 

Mil palabras y significados que además de enriquecer su léxico cambiaron su realidad, haciendo que el mar fuera todo aquello que deseaba ver antes de dormir y al despertar. Así descubrió el grumete que el mapa era también la superficie plana del ancla o que el mortero es una caja cilíndrica o semiesférica que contiene el compás magnético, sin olvidar aquella tarde debatiendo con su mentor la diferencia entre el norte geográfico y el norte magnético, o que un barco no hay paredes, sino mamparos.

 

Hay gente que viaja a kilómetros por hora y gente que lo hace a milla náutica por hora –nudo-, que llaman maniobrar a aparcar el coche y otros a la evolución del barco en el agua. Nuestro protagonista de hoy era de los segundos, ¿y tú? ¡Nos vemos en la próxima entrega del Trasmecedario!

 

Foto | Héctor Rodríguez