transmediterranea - acciona
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Blog (Carlos de Paz)

 

Una horchata esa tarde calurosa en la piscina, una paella para diez en el chiringuito, un salmorejo a media mañana… Con la temporada estival llegan estos fabuloso estímulos a nuestro paladar, los que nos transportan a aquella playa que visitábamos cada año en nuestra infancia, o recuerdan las aventuras que vivimos aquel verano inolvidable con nuestros amigos. Cada destino tiene un sabor sin igual que marca nuestra estancia y se fija para siempre en nuestra memoria. ¿A qué sabe el verano?

 

Sabe a descanso, sonrisas… y en nuestros destinos, a mar. Estas vacaciones, ¿qué sabor no te puedes perder? Comenzamos la lista de imprescindibles en Barcelona, donde las verduras de temporada y el pescado nos dejan platos típicos como el empedrat – judías blancas, aceitunas en rodajas, trozos de tomate, cebolla picada y trozos de bacalao aliñados con aceite de oliva y vinagre de vino blanco- o la escalibada, a la que añadiendo unas anchoas se convierte en la ensalada perfecta. Y de postre, cómo no, un refrescante y autóctono sorbete al cava.

 

El binomio arroz-Valencia es inseparable en cualquier época del año, pero en verano el clima sin excusas de la comunidad saca sus mil y una versiones a las terrazas y malecones de toda su costa. Paella cocinada a leña con vaquetas -una variedad de caracol- o  albóndigas de carne, seco como el a banda  o caldoso como el arroz con acelgas. ¡Para todos los gustos! Y cuando el sol aprieta, no hay duda: horchata de chufa y un fartón. Líquida, granizada o mixta, tú eliges  cómo refrescarte con esta bebida con denominación de origen.

 

Y nos vamos a Andalucía, donde las elaboraciones se transforman por provincias ofreciéndonos tantos platos como versiones de los mismos. Ajoblanco, de cilantro, de los tres golpes, campero… ¿Cuántas variantes del gazpacho conoces? Málaga, Cádiz o Jerez reinterpretan el plato a su imagen y semejanza, al igual que ocurre con el tradicional salmorejo cordobés. Que no falten las sopas frías en las noches de verano, sin olvidarnos de los famosos espetos de sardinas que inundan las playas con ese olor tan característico, ¡del mar a las brasas!

 

La fama de la dieta mediterránea no es fortuita, y tenemos la suerte de tener acceso a los productos más frescos y naturales de nuestra costa y de nuestra huerta, disfrutando de platos tradicionales y sus versiones más vanguardistas. Los recuerdos, acompañados de sabores y olores se impregnan mejor en nuestra memoria, así que este verano no dejes que se te escape ningún detalle y saborea tu #destinotrasme.

 

Foto | Carlos de Paz