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Blog viajar a bordo

 

El mar y sus cosas, esas que tanto nos gustan.

 

Si aún no habéis vivido la experiencia de viajar en ferry o simplemente os encantaría volver a hacerlo, os invitamos a dejaros llevar por la imaginación con las siguientes líneas sin perder la esperanza de que, más pronto que tarde, lo podáis vivir en primera persona. ¿Qué nos regala un viaje en ferry por el mar?

 

  1. Libertad. Así, tan bien como suena. Libertad para movernos por donde, como y cuando queráis durante el trayecto. Pasear y disfrutar de la travesía, sin preocuparnos de si hay atasco o al conductor del coche le entra sueño. Llevar tu coche es descubrir las mágicas sorpresas que nos esconden destinos como Ibiza, Menorca o Mallorca y que, sinceramente, solo encontraremos si nos perdemos entre sus calas y rincones secretos.

 

  1. Tiempo. Vivimos corriendo y no tenemos tiempo ni para salir a correr, ironías de la vida. No hay mejor forma de ser dueños de nuestro tiempo que olvidarnos de él, y viajar al son de las olas sin más preocupación que disfrutar de nosotros mismos. El lugar donde pasar la primera página de ese libro que siempre quisisteis leer o pensar sin angustias en los sabores que querréis degustar en vuestro destino.

 

  1. Bienestar. Que el cansancio no os arruine el primer día de viaje. No hace falta viajar a Estados Unidos para sufrir el jet lag que nos provoca ir arrastrando las maletas por los largos pasillos de un aeropuerto. Viajando en ferry no solo no nos cansaremos, si no que podremos dormir, incluso charlar sin tensiones mientras damos un relajante paseo por cubierta mientras nos abanica la brisa del mar.

 

  1. Paz. Porque eso es lo que nos transmite el mar. Seáis jóvenes o viajéis en familia, gozar de las vistas desde un barco es una opción que merece la pena. Una puesta de sol con la Sierra de Tramuntana en el horizonte o un paseo cuando refresca la noche y el silencio nos deja solos con las estrellas. Momentos únicos dignos de los mejores álbumes o galerías de Instagram.

 

Cuatro regalos que pueden ser parte de un todo mucho más grande, de ese viaje que lleváis planeando casi medio año o de esa escapada de última hora. Hay placeres inesperados y deseos encontrados, y sin querer hacer un spoiler os adelantamos que: ¡un viaje por mar os dejará renovados!