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Melilla (Fernando)

 

 

Hace casi un año cruzamos el Estrecho y viajamos a Ceuta, y por fin damos un salto por el Mediterráneo para visitar a su hermana, Melilla. Embarcamos con Trasmediterranea en Almería o Málaga, y en cuestión de horas llegamos al destino. Exótico, histórico y moderno que nos enamorará con su arquitectura durante esta Semana Santa.

 

Al igual que en Ceuta, en Melilla conviven muchas comunidades (cristianos, musulmanes, hebreos o hindúes) que mantienen sus raíces, llenando así de color y contrastes las calles de la Ciudad Autónoma. Más de 900 edificios modernistas y ‘art decó’ junto con las huellas históricas, hacen de esta ciudad un verdadero museo arquitectónico  al aire libre.

 

¿Cómo llegó el modernismo a esta ciudad? El hilo conductor que da sentido a sus calles y aúna estéticas de iglesias, mezquitas y sinagogas, llegó a principios del siglo XX de la mano de Enrique Nieto y Nieto, discípulo de Gaudí. El arquitecto, también catalán, trabajó para el Ayuntamiento durante años, impregnando la estructura de esta ciudad en pleno auge industrial y urbanístico con su estilo propio y fácilmente reconocible.

 

La raíz del modernismo evolucionó gracias al desarrollo y vínculo entre distintos autores y estilos marcados, convirtiendo a Melilla en el principal centromodernista de África y el segundo en España, después de la ciudad condal. Centenares de edificios como el edificio del diario “El Telegrama del Rif”, la Cámara de Comercio o la Casa Tortosa atraparán vuestra mirada en sus calles, fachadas, monumentos y edificios históricos.

 

¿Dispuestos a conocer los tesoros descubiertos de Melilla? No se nos ocurre mejor plan para Semana Santa. Mezcla de culturas en las calles, las paredes y la gastronomía. Una oportunidad para conocer una o varias nuevas realidades alimentando nuestros sentidos de mil y una maneras.

 

Nosotros cruzamos, ¿nos acompañáis?

 

Foto | Fernando